Ya había pasado varias tardes y noches desde la ultima vez que nos vimos por primera vez, hasta que en una de esas que conversábamos como siempre, nos contábamos nuestra vida cotidiana y las anécdotas que nos sucedían, todo fue bromas y risas, el aburrimiento no se asomaba por miedo a perder la batalla, era muy divertido en conversar con ella, hasta que un día de esos conversando, dijimos "hay que vernos otra vez amor" entonces así sucedido. Escogimos juntos el día y la hora adecuada para que una noche común y corriente se volviera una noche inolvidable.
Llegó el día acordado, cual joven enamorado nervioso e inquieto en búsqueda de su amada que no pudo verla por mucho tiempo, corrí apresurado al lugar acordado para no hacerla esperar, el el trayecto corría con una sonrisa de oreja a oreja, simplemente estaba lleno de felicidad, hasta la vi, la miraba fijamente a los ojos, ella avergonzada y yo lleno de felicidad, nos abrazamos, lo nuestro era felicidad pura, éramos dos jóvenes irremediablemente tímidos que solo atinamos a conversar y no a sonreír, era algo extraño pero fascinante a la vez.
Recuerdo con alegría y emoción aquellos momentos, cuando los dos disfrutábamos de la compañía de cada uno, nuestras conversaciones pareciera no tener fin, ella me contaban sus anécdotas de colegio, lo que le sucedía por aquel entonces y yo escuchándole atentamente. Dentro de ella siempre hubo una duda, la cual perduró hasta el ADIOS; yo hasta ahora me acuerdo pues ella en ese entonces era indecisa y siempre me preguntaba... ¿Tú me quieres? - me lo decía en voz baja. ¿Qué yo te quiero?, Yo no te quiero, Yo... ¡Te amo! - le respondía mirándole fijo a sus ojos tímido y pequeños. Ella siempre se sonrojaba y me decía "Eres un mentiroso", cada vez que me decía eso le respondía "¿Por qué?" a lo que siempre me decía un "No se", su "no se" quedó impregnado en mi ya que era la persona quien siempre me hablaba así, y así como es me llegó a enamorar tanto que no la pude olvidar...
Nos sucedía algo extraño, siempre conversábamos y al final dejábamos los besos y los abrazos, sentí que la pureza que reflejábamos era propicio de dos tímidos sin remedio.
Las discusiones en ese entonces no se hacía presente entre nosotros. Sabes... Si le pidiera algo al tiempo es poder volver a vivir esos momentos ya que nunca los olvidaré.
Esa misma noche, aquella noche, llena de estrellas y acompañada de una bella Luna será inolvidable para mi.
Este es un segundo capítulo que escribo después de tiempo, ojalá les guste :)
Salu2.
Salu2.

