Un 06 de Octubre del año que ya no recuerdo, en el bar “El placer del pecado” tomando una copa del peor licor que había en el bar, nos conocimos sin pasado ni futuro alguno, pasando de conversación y risas a besos con caricias, terminamos en un cuarto de hotel, disfrutando de la luna nos exploramos con pasión, esperanzados que no se asome el sol a nuestra ventana. Nos levantamos como Adán y Eva sin recordar quienes éramos, sonreímos y no fuimos a sobrevivir cada uno a su manera.
una noche inolvidable, en mis noches solitarias, junto a mi compañera, la luna; vi un resplandeciente atardecer, tan bella, tan hermosa, me recordó que la felicidad no dura más que la gota de excitación llegando al cuello, cautivo por su belleza; desapareció cual estrella fugaz que fue, desde ese momento, mi mente está lleno de colores y felicidad, pero la noche aún no desaparece .
