Ya no se que es lo que quiero, o siempre lo supe, intercambié preocupaciones, incertidumbres, días que fueron hermosamente rutinarios, risas de otoño, todo ello lo intercambié por cajetillas de cigarros, noches solitarias, veranos grises y recuerdos rotos. Quizá intercambie lo que soy ahora por un una noche sin fin, donde me quede con su mirada y tal vez, sus ojos grandes y sonrientes reflejen lo que en el pasado eras en verdad para mi, pero te amaré, en otra vida o quizá nunca.
una noche inolvidable, en mis noches solitarias, junto a mi compañera, la luna; vi un resplandeciente atardecer, tan bella, tan hermosa, me recordó que la felicidad no dura más que la gota de excitación llegando al cuello, cautivo por su belleza; desapareció cual estrella fugaz que fue, desde ese momento, mi mente está lleno de colores y felicidad, pero la noche aún no desaparece .

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