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El Alba

El Alba

Su amor acabará como el Alba, en un instante.

Es tan hermosa que el alba cuando nacía jugaba con su belleza,
Mi alma aclama por ella, pero ella ya no estará conmigo.
El alba se lleva todo lo que tengo, su amor, sus sentimientos, su calidez...
...podría seguir numerando los sentimientos que tengo por ella 
y esta poesía no bastaría.
El alba... ella cierra sus ojos, como Julieta muere por Romeo.
Se lleva todos los recuerdos vividos con ella.
El Alba se empecina en llevarte, mis lágrimas no bastan, mi soledad no basta.

Nuestro amor... nunca bastó.

Las miles de lágrimas que caen como lluvia violenta sobre mi rostro y no basta para que no cierres tus ojos. Te ves tán pálida... oh mi blanca nieves de ciudad, no te vayas sin tu príncipe callejero, no me abandones, sabes que sin tí esta vida se hará más difícil cada día...
Ella, con su última fuerza sonríe y me dice "Sé feliz por mi".

Como ser feliz si la desgracias llegó cuando me deseaste felicidad.
Cómo ser feliz si todo lo que pintaba mi vida de colores se fue, ya no volverá.

No queda nada, no quedará más que recuerdos en mi; en tí, un cadáver que se llevará mi felicidad. 

La muerte llegó para llevarte en su manto negro, me mira y me dice:
 "Algún día volveré por ti  y te reunirás con ella".



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Fugaz

una noche inolvidable, en mis noches solitarias, junto a mi compañera, la luna; vi un resplandeciente atardecer, tan bella, tan hermosa, me recordó que la felicidad no dura más que la gota de excitación llegando al cuello, cautivo por su belleza; desapareció cual estrella fugaz que fue, desde ese momento, mi mente está lleno de colores y felicidad, pero la noche aún no desaparece .

Fortuito, pero feliz

Con nuestro encuentro fortuito en aquel bar llamado “el pecado sin fundador” recuerdo que utilizabas frases erróneas y a veces con nada de sentido a propósito para poder estar a gusto, con tus sonrisas honestas como un plato de veneno, así seguiste, con verdades invertidas. Te llevé a aquel hotel con grandes vistas, muy lujoso para mi gusto, el nulo eco que había hacía parecer que fuese un bribón, con el pecado consumado y con el cigarrillo a medio acabar hice una sonrisa, sabía que había superado un mal momento que estaba viviendo. Tú, con tus extrañas mentiras decidirse disfrutar del espectáculo que nos daba la habitación. Terminamos en caminos invertidos, quizá con una fugaz felicidad, pero ya olvidados.

Miradas transeúntes

  Que dicha el beso osado que nos damos, cuando nuestros acompañantes en un segundo se distraen; charlamos, debatimos, nos reímos a carcajadas y nos embriagamos. En ese instando, cuando el tiempo y las personas pasan a un segundo plano… desaparecemos. Inexorablemente aparecemos en el baño, con la mirada perdida e implacable codicia, nos volvemos enemigos del silencio, en tan frenética posesión acabamos descuartizados y casi taciturnos. Calmados y sensatos (como deberíamos ser), cada uno va por su cuenta hacia la mesa “amical”, enfrentándonos a nuestras aflicciones, nuestros pesares y desdichas; vagamente reímos y nos despedimos sin poder tocarnos más que con las yemas de los dedos.