Ir al contenido principal

Recuerdos

Recuerdos

Recuerdos que son más mio que tuyo,
que recuerdos tan anhelado me daba aquella tarde otoñal,
las hojas caen,
como nuestros recuerdos caen al olvido.

En la mañana siguiente, buscando los recuerdos olvidados por la mala memoria ,
el baúl me dice llorando que lo deje tranquilo, en él no hallaré respuesta a mi tristeza,
y me puse melancólico por no recordarlos,

Recuerdos de aquella noche de placer en Madrid,
tanto frío en la ciudad y tanto calor entre nosotros.

No puedo olvidar aquella dama de fragancia envolvente,
No podré olvidar tanta dicha al amarnos, extraño esos recuerdos.

Espero que estos recuerdos viajen con el viento y lo llevan a tus recuerdos,
quiero que sepas lo mucho que te extraño.

Mis recuerdos claman libertad y yo como un verdugo los hago sufrir en cárceles de espinas,
no las quiero dejar ir, me matan, pero me hacen feliz.

No quiero recordarte por obligación, como las estaciones llegan a cada continente,
quiero recordarte por que eres lo más preciado que me pudo pasar en la vida.

La noche llega y con ella su fiel amiga, la luna. Su cómplice, la soledad, me susurra al oído,
me quiere prisionero de su amor maldito, yo débil por naturaleza, me dejo llevar al olvido.

Ya en mi casita de madera vislumbro desde aquella ventanita casi olvidada, miro fijamente a la pálida Luna, me mira con melancolía, con profunda tristeza que le cuente mis males, pero se olvida cada vez que el agobiante Sol se asoma con el alba.


Entradas populares de este blog

Fugaz

una noche inolvidable, en mis noches solitarias, junto a mi compañera, la luna; vi un resplandeciente atardecer, tan bella, tan hermosa, me recordó que la felicidad no dura más que la gota de excitación llegando al cuello, cautivo por su belleza; desapareció cual estrella fugaz que fue, desde ese momento, mi mente está lleno de colores y felicidad, pero la noche aún no desaparece .

Fortuito, pero feliz

Con nuestro encuentro fortuito en aquel bar llamado “el pecado sin fundador” recuerdo que utilizabas frases erróneas y a veces con nada de sentido a propósito para poder estar a gusto, con tus sonrisas honestas como un plato de veneno, así seguiste, con verdades invertidas. Te llevé a aquel hotel con grandes vistas, muy lujoso para mi gusto, el nulo eco que había hacía parecer que fuese un bribón, con el pecado consumado y con el cigarrillo a medio acabar hice una sonrisa, sabía que había superado un mal momento que estaba viviendo. Tú, con tus extrañas mentiras decidirse disfrutar del espectáculo que nos daba la habitación. Terminamos en caminos invertidos, quizá con una fugaz felicidad, pero ya olvidados.

Miradas transeúntes

  Que dicha el beso osado que nos damos, cuando nuestros acompañantes en un segundo se distraen; charlamos, debatimos, nos reímos a carcajadas y nos embriagamos. En ese instando, cuando el tiempo y las personas pasan a un segundo plano… desaparecemos. Inexorablemente aparecemos en el baño, con la mirada perdida e implacable codicia, nos volvemos enemigos del silencio, en tan frenética posesión acabamos descuartizados y casi taciturnos. Calmados y sensatos (como deberíamos ser), cada uno va por su cuenta hacia la mesa “amical”, enfrentándonos a nuestras aflicciones, nuestros pesares y desdichas; vagamente reímos y nos despedimos sin poder tocarnos más que con las yemas de los dedos.