Extraño esas
mejillas llenas de felicidad que dibujaban tu sonrisa al momento de jugarnos
una broma.
Extraño tus
manos de muñeca que me acariciaban cuando más lo necesitaba y me llenaban de
ternura.
Tus
carcajadas son para mí una pieza
tocada por Chopin, única e inigualable.
Quiero
enseñarte que con solo palabras escritas en prosa lo mucho que te extraño,
Esos ojos
alargados, llenos de belleza, pureza e inconfundible amor, son los que extraño
cada día gris que veo pasar.
Ahora, por
ahora, la soledad me sonríe y se mofa de mi tristeza.
Pasan los días, las noches y sigo pensando en tu sonrisa.
Cuando creo
que todo ha pasado y puedo volver a verte, este momento que ya es pasado me
hace recordar la inmerecida que es la vida,
Quiero… anhelo… pero no puedo.

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