Después de varios meses sin saber que vendrá, como mendigo camino en estas calles de invierno parisinas, sin poder hablarle a nadie, conversando conmigo mismo, evitando la dura realidad. Un día cualquiera cual suerte a de robarle a alguien me encuentro con tu luz, derritiendo mi soledad y mis penurias, me invitas a tu mundo lleno de colores vivaces y me contagias con tu sonrisa, con tu alegría, anhelo que esto tenga un principio pero no un fin. Mis colores grises se mezclan con los tuyos y en nuestro mundo lleno de muros invisibles, para mi, la primavera por fin a llegado.
una noche inolvidable, en mis noches solitarias, junto a mi compañera, la luna; vi un resplandeciente atardecer, tan bella, tan hermosa, me recordó que la felicidad no dura más que la gota de excitación llegando al cuello, cautivo por su belleza; desapareció cual estrella fugaz que fue, desde ese momento, mi mente está lleno de colores y felicidad, pero la noche aún no desaparece .

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