Nada me hace tan feliz que ver el reflejo de mi sonrisa en tus iris, esos faros que guían el camino hacia la felicidad, la dicha de tus labios no quiero compartirlas jamás. Escuchas atentamente mis peticiones egoístas, aceptarlas con una suave caricia en mis mejillas y haces que mi ser se estremezca. Jugar con tu cabello me resulta agradable porque es una aventura que termina con las sábanas desordenadas.
No pierdo las esperanzas de poder seguir a tu lado, aunque sea imposible, la imaginación hace parecer posible, perdido entre mis pensamientos y mis remordimientos te recuerdo, te anhelo, te amo.

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