Aquel libro olvidado con la dedicatoria que jamás te pude dedicar, aquel pobre epílogo que redacté pensando que podría ser perfecto con tu ausencia, poemas mal redactadas, prosas que jamás serán leídas, páginas rotas y faltantes, Conclusiones que no tiene puntos finales. Porque así es como yo me siento cada vez que te pienso, termina siempre con puntos suspensivos.
una noche inolvidable, en mis noches solitarias, junto a mi compañera, la luna; vi un resplandeciente atardecer, tan bella, tan hermosa, me recordó que la felicidad no dura más que la gota de excitación llegando al cuello, cautivo por su belleza; desapareció cual estrella fugaz que fue, desde ese momento, mi mente está lleno de colores y felicidad, pero la noche aún no desaparece .

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